Veo pasar las horas, una tras otra, imparables pero serenas. Me siento en la cama, aun no ha amanecido y la persiana, a medio bajar, aun no filtra la luz de un sol que todavia descansa. Me pregunto que pasaría si me muriera en ese momento. Nadie se enteraría hasta la mañana siguiente, hasta la tarde siguiente, hasta la semana siguiente o puede que hubiera gente que ni siquiera se enterase. Dejo de preguntármelo todo y cedo al insomnio. Me miro los dedos de los pies. Gordos.Supongo que son normales. Me miro los gemelos. Gordos. Supongo que son normales. Me miro los muslos. Gordos. Supongo que son normales. Dejo de mirarlo todo y me rindo a la ceguera. El segundero de mi reloj sigue rompiendo el silencio sepulcral de mi habitación cada segundo, tic, tac, tic, tac...me desespero. Bajo de la cama. Camino en círculos. Toso. Nadie se da cuenta de que llevo dos días sin dormir. Vuelvo a toser. NADA.NADA.NADA. Sigue siendo de noche. Vuelvo a desesperarme. Me tumbo en la cama y me planteo la posibilidad de tirarme por la ventana. No, seguramente solo serviría para romperme un brazo o una pierna. ¿Y desde la azotea?. Alguien va al baño. Si, mi hermana. Se vuelve a meter en la cama y oigo rugir los muelles de su cama desde mi habitación, lo que me hace pensar que todas esas noches, cuando yo me despierto gritando...lo oyen. LO OYEN Y NO VIENEN. Me gustaría que vinieran y me dieran un vaso de leche caliente. NADA DE LECHE. Tampoco quiero que vengan, me valgo por mi misma y si grito, grito.Me tumbo. ELLOS se estan divirtiendo. YO estoy en mi casa encerrada. Ni siquiera estoy encerrada, podría salir, pero no me apetece, que es peor. El cielo empieza a clarear cuando han pasado cerca de cuatro horas. Genial (ironía) otro día más precedido de una noche en blanco. 10:45 de la mañana. Mi madre entra en mi habitación y sube del todo la persiana. Me hago la dormida.
-¿Qué tal has dormido?-Pregunta.
-Muy bien-Miento una vez mas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario